Gracias por direccionar mis ojos, los arboles se hacen más grandes y me pongo a sonreír sin sentido a todo el mundo. Claro que sé que sentido tiene, pero es estúpido que otros se conviertan en complices de mi sonrisa.
No se me hace costumbre amar, soy muy detallista y espero poco de los demás. Pero entiendo perfectamente lo que me pasa, hace días cuando me llevabas de la mano y me mirabas a los ojos pretendiendo decir algo, sentí una sensación que recorría por mis venas y me impulsaba a sonreír, a mirar y sentir cada palpitación tuya, cada deseo mío. ¿podríamos hacer ese momento eterno? ¿podríamos morir por un rato ahí, viviendo para el otro? Parecí desaparecer, no estaba en órbita, el suelo no sostenía mis pasos, me sentí libre y a la vez atada a un momento que deseaba fuera eterno, que sus ojos no dejaran de mirarme y que su mano siguiera apretando tan fuerte, que el mundo se haría pequeño para encajar ahí, juro que sentí ganas inmensas de besarle, de entrar por fin en discordia con mis prejuicios y de hacerme un favor.
Todas las noches, cuando me pierdo en luces de ciudad, te pienso y no dejo de culparme por lo que no fue aunque siga dandome toda la razón y aceptando que está bien cada inacto cobarde que he cometido en mi vida.
Aún así, siento que tenemos una deuda, una tan grande que a veces me consume y se hace culpable de varias largas noches sin dormir, dedicadas una y cada una a usted y su extraña forma de devolverme la vida, de sacarme a pasear por un rato fuera de este cuerpo lleno de líneas que todas parecen llegar a usted. De lineas como fronteras que dividen mis ganas y el Poder que tengo para satisfacerlas, que fragmentan mi cuerpo para que sea sólo usted quien tenga el poder de juntarlo; juntarlo con todos los besos que quedaron en un tal vez, esos que todavía me debe pero que estoy segura pagará.
He notado también que se está convirtiendo en la única razón por la que miro mi celular cada minuto, y creo que pensarías que eso es memorable porque bien sabes que mi vida está atada absurdamente a esta maquina consumista, y quizá sea usted la única razón para dejarla a un lado cada vez que así lo desee.
-Daniela Loaiza
No hay comentarios.:
Publicar un comentario